La reunión: Créditos y personajes

Marzo 26, 2009 | La reunión | Deja un comentario

Créditos

La reunión tuvo lugar el día 20 de marzo de 2008 en la población cántabra de Cudón.

Fue diseñado, desarrollado y coordinado por Felicidad Martínez.

Participaron en su puesta en escena Marisa Cuesta, Felicidad Martínez, Rodolfo Martínez, Álvaro Muñiz y Antonio Rivas.

Argumento

A un grupo de personajes, todos ellos relacionados de alguna manera (más bien oscura y retorcida) con la psiquiatra Cándida Romero, se les da cita para un día concretro en una casa de Cantabría.

Al llegar, descubren que la propia Cándida está en la casa. Inmediatamente, todos empiezan a desconfiar unos de otros. Y, desde luego, miran con hostilidad a Cándida.

Las cosas se complican cuando Cándida, tras tomar una cerveza del frigorífico de la casa y beber unos cuantos tragos, cae muerta al suelo.

Personajes
  • Srta Azul (Marisa Cuesta)
  • Bibliotecaria
  • Cleptomanía y mentirosa compulsiva grave.

Tímida, indecisa, así es la señorita Azul. Nunca ha destacado en la vida, aunque tampoco lo ha pretendido. De hecho, pasar desapercibida es lo que le ha permitido que nadie reparara en ella y en sus “pequeñas” faltas. Aunque claro, para la señorita Azul, en realidad no son faltas. Lo que pasa es que la gente es muy mal tomada y da un valor exagerado a la materialidad.

Desde muy pequeña empezó a desarrollar su cleptomanía. Al principio fue un problema que achacaron a un comportamiento infantil para llamar la atención. Más adelante, la señorita Azul comprendió que su habilidad no era más que una herramienta para liberar a los demás de sus ataduras materiales, que no eran más que un trastorno obsesivo posesivo. Sin embargo, cuando entró en la edad adulta y empezó a trabajar, para mantener contentos a sus padres aceptó visitar a una psiquiatra. Cándida Romero y Chacón, quien en vez de curarla ¡quería enfermarla con el maldito trastorno obsesivo posesivo de los demás! Y no sólo eso, sino que además amenazó con descubrir su habilidad a los demás, con lo que por supuesto le haría perder su trabajo y dificultaría su misión: liberar al mundo de su esclavitud material.

La señorita Azul pudo capear la situación durante un tiempo, pero cada vez se está acercando a un punto insostenible en el que Cándida Romero incluso la ha estado chantajeando con la amenaza de meterla en un psiquiátrico.

Hace una semana alguien coló por debajo de la puerta de su casa una carta escrita a máquina. En ella invitaba a la señorita Azul a acudir, en una fecha y hora concretas, a una dirección en la que tendría lugar una reunión, al parecer de gran relevancia para su futuro y para el de su psiquiatra.

Cogió un tren que la llevó hasta el pueblo cerca del que estaba la casa en la que constaba la dirección y desde allí cogió un taxi que la dejó en la misma puerta. En la entrada coincidió con el que se presentó como señor Verde.

Poco a poco fueron llegando los demás. El señor Rosa, el señor Violeta y la propia Cándida Romero. La señorita Azul no tardó mucho en atar cabos. Todos tenían identidad secreta menos la psiquiatra. Tenían ante ellos a la supervillana y le iban a impartir justicia.

Consejos de interpretación: Los objetos pequeños son los que más llaman tu atención y si además alguien los lleva encima más te atraen. Aunque sabes que los demás son superhéroes como tú, te abstienes de comentarlo. Si tú has aprendido a pasar desapercibida, sin duda los demás también y pueden enfadarse si tratas de descubrir su habilidad secreta. Y, por supuesto, Cándida es la super supervillana, eso está claro. Cualquier mentira que digas durante partida, poco después la asimilas como la verdad y la defenderás… con más mentiras que luego creerás llegado el caso.


  • Sr. rosa (Antonio Rivas – Gorinkai)
  • Traductor y Corrector de estilo
  • Maniaco obsesivo compulsivo

Es una persona bastante asocial y reservada. El 19 de junio de 1987 el señor Rosa perdió la audición, tras la explosión que tuvo lugar en el Hipercor de Barcelona a manos de la banda armada ETA.

El atentado le produjo además graves secuelas psicológicas que acabaron derivando en manías obsesivas compulsivas, y desde entonces recibe tratamiento de la psiquiatra Cándida Romero y Chacón.

Tras superar varias depresiones, una parte de sus manías han podido ser controladas, pero muchas otras siguen presentes en la forma de vida del señor Rosa. El último avance de consideración es que desde hace tres años es capaz de salir de casa (que también es su lugar de trabajo) y valerse por sí mismo.

La única persona con la que siente algún tipo de vínculo es precisamente con su psiquiatra. Si no fuera por ella, posiblemente, no habría podido superar las barreras que él mismo se había autoimpuesto y le está terriblemente agradecido por ello.

Hace una semana alguien coló por debajo de la puerta de su casa una carta escrita a máquina. En ella invitaba al señor Rosa a acudir, en una fecha y hora concretas, a una dirección en la que tendría lugar una reunión, al parecer de gran relevancia para su futuro y para el de su psiquiatra.

Cogió un tren que le llevó hasta el pueblo cerca del que estaba la casa en la que constaba la dirección y desde allí cogió un taxi que lo dejó en la misma puerta. Le abrió un completo desconocido que se presentó como el señor Verde y, para su asombro, Cándida Romero también estaba en la casa. Parecía bastante incómoda ante los presentes, incluido el señor Rosa.

Consejos de interpretación: lo más parecido posible a Monk.


  • Sr. Verde (Álvaro Muñiz – Peras)
  • Policía de la secreta
  • Esquizofrenia

El señor Verde es un policía joven, pero que ya se ha labrado sus éxitos dentro del cuerpo como operativo encubierto. Empezó a despuntar muy pronto en su carrera, pero en el último año y medio ha empezado a perder concentración y efectividad. Alude que simplemente está pasando por un mal momento personal, pero la realidad es bien distinta.

Conforme dicta el cuerpo de policía, visitó primero a la psicóloga Verónica Díez quien, inmediatamente, lo envió a su colega, la psiquiatra Cándida Romero y Chacón. Después de dos semanas yendo a su consulta, la médica destapó el misterio. El señor Verde ha empezado a desarrollar una esquizofrenia que de no ser tratada podría agravarse.

Temeroso de perder su empleo de saberse la noticia, el señor Verde falsificó el informe de la psiquiatra achacando su estado a una simple depresión.

Dos meses después Cándida le reveló al señor Verde que sabía lo que había hecho, pero en vez de denunciarlo decidió chantajearlo y esa situación se ha seguido manteniendo a día de hoy.

Hace una semana alguien coló por debajo de la puerta de su casa una carta escrita a máquina. En ella invitaba al señor Verde a acudir, en una fecha y hora concretas, a una dirección en la que tendría lugar una reunión, al parecer de gran relevancia para su futuro.

Condujo con su coche hasta la dirección indicada. Una casa apartada y aislada. Al llegar a la puerta apareció un taxi y de él bajó la señorita Azul quien al parecer también había recibido una carta similar, aunque ésta prefirió no enseñársela. Tal y como indicaba la carta, ambos mantuvieron el anonimato. Media hora más tarde llegó Cándida. Al veros quedó muy sorprendida, como si no esperara veros allí. Dijo que también había recibido una carta.

Al verla el señor Verde, le entraron unas enormes ganas de patearle la cabeza. Desde que empezara la extorsión no la había vuelto a ver y las voces no se habían acentuado tanto como hasta ese momento. El chantaje se estaba alargando demasiado y tal vez iba siendo hora de ponerle remedio.

Consejos de interpretación: La esquizofrenia te hace oír voces, así que de tanto en tanto actúa como si así fuera, aunque en cuanto eres consciente que está dentro de tu cabeza consigues excusarte bastante bien. Como policía, además, actúas casi como un líder.


  • Sr. Violeta (Rodolfo Martínez)
  • Historiador, egiptólogo
  • Paranoia, manía persecutoria, alucinaciones ufológicas

El señor Violeta siempre fue un hombre inquieto, ávido de conocimiento. Se especializó en historia egipcia y desde que salió de la universidad ha estado trabajando en este mundo. Cierto día las piezas encajaron y aunque de momento las pruebas son circunstanciales está seguro de que pronto encontrará la prueba definitiva de que los extraterrestres no sólo han estado en la Tierra campando a sus anchas, esclavizando a pueblos como el egipcio y puede que incluso el maya y el indio, sino que ahora mismo son ellos los que están dominando el destino del mundo.

Y el día que todo encajó fue cuando aquella luz azul iluminó su cuarto mientras dormía y entonces aparecieron “ellos” y lo abdujeron. Desde entonces sabe que lo están vigilando, así que debe estar cerca de encontrar algo. Nadie le cree, por supuesto. Y decir la verdad produjo un divorcio lento y doloroso.

Aconsejado por su jefe y único amigo, empezó a acudir a la psiquiatra Cándida Romero y Chacón. Al principio todo empezó a ir bien. El señor Violeta volvía a sentirse más o menos seguro, hasta que entonces lo vio. La psiquiatra llevaba un colgante con el símbolo egipcio shen. Era una de ellos. Su psiquiatra, que decía estar ayudándole, en realidad, lo estaba manipulando mentalmente para mantenerle la boca cerrada. El señor Violeta no volvió a la consulta de Cándida aún a pesar de la insistencia de su amigo. Entonces cayó en la cuenta de que su amigo está en el ajo. Todos a su alrededor están en el ajo.

Hace una semana alguien coló por debajo de la puerta de su casa una carta escrita a máquina. En ella invitaba al señor Violeta a acudir, en una fecha y hora concretas, a una dirección en la que tendría lugar una reunión, al parecer de gran relevancia para su futuro y donde al fin encontraría la prueba que estaba buscando.

Llegó en autobús hasta el pueblo que indicaba en la dirección y luego cogió un taxi hasta la casa, lejos de la civilización. Llamó a la puerta y le abrió, una mujer que decía ser la señora Azul. Dentro había otros dos hombres y… Cándida Romero. Al principio pensó en marcharse corriendo hasta que se dio cuenta que la psiquiatra se sentía incómoda con toda aquella gente. Algo le dijo al señor Violeta que la encerrona se la habían hecho a ella. Como decía la carta, ya iba siendo hora de desenmascararla, sonsacarle toda la información y destruirla si hacía falta por el bien de todos.

Consejos de interpretación: Después del shock inicial tras la abducción y las burlas de tus compañeros has aprendido a no hacer ostentación de tus descubrimientos. Además, cualquiera podría ser uno de ellos. En cualquier caso eres inquieto y ves conspiraciones por todas partes y en situaciones de estrés puedes acabar estallando.